Artículo original: El Málaga, como buen moribundo que es, tiene visiones, espejismos de los que se desengaña bien pronto. Eso mismo le pasó ayer en El Ejido, donde jugó 15 minutos de dulce y hasta ilusionó a su altruista afición, que se plantó en Santo Domingo con toda su buena fe y se marchó como siempre, hasta el gorro de que le tomen el pelo. Un primer cuarto de hora artificial, con Hidalgo campando a sus anchas por el campo y marcando un golazo, con el Poli agarrotado, confundido por la salida decidida del Málaga. Hasta que se cayó.
El desplome fue imprevisto. Silva, inocente, no cortó una conducción de Ortiz, que merodeaba por la frontal. Como castigo, el interior la puso en la escuadra. Tapia, que estaba de los nervios, se fue a por Sunny y Usero y les pidió que mordiesen, que derritiesen al Málaga. Bastó que Pedro Vega, Víctor y Toedtli despertasen para desarmar una defensa de plastilina. Armando es un amigo, imprudente en zonas innecesarias y poco inteligente. Para Toedtli, un viejo rockero, fue muy fácil encontrar el sitio para marcar. Sus dos goles, que fueron rematados con un bonito tanto final de Moreno, son aprendidos en la escuela del delantero. Bonito sustantivo delantero, desconocido en el diccionario actual del Málaga (cada vez con menos entradas y todas negativas), en el que Pablo Couñago e Iván Rosado fracasan cada semana. Por perder, el Málaga ha perdido hasta la imagen de seriedad que le acompañó un buen tiempo desde que llegó Muñiz. Ahora se ve frágil, desamparado. Tiene toda la cara del perdedor y cada vez ofrece menos respuestas. Fernando Sanz ha arriesgado el futuro del club con una plantilla de medio pelo, con algunos jóvenes incapacitados y con veteranos acomodados como Sandro o Calleja, jugador que vino acompañado de un buen prestigio y que pasa de puntillas por los partidos hasta el abrazo final con sus colegas de profesión. Qué poco amor propio.
Mientras Tapia disfrutaba del ejercicio de sus jugadores, Muñiz se escondió en el banquillo. Solo, sin respuestas. El 4-1, que habla muy bien del Poli, equipo profesional con el sello de su señor entrenador, es sólo un resultado negativo más en el Málaga. Pura rutina para una entidad en proceso de autodestrucción, en la que encima hay que escuchar que despidos de empleados y futbolistas son una normalidad en esta ley concursal que le lleva directo al infierno o la desaparición, que para el caso será lo mismo. “Estamos hasta los huevos”, gritaron los malaguistas antes de irse de El Ejido. Como para no estarlo.
Fuente: AS
Opinión personal: Una vez más el Málaga hace el ridículo y nos humilla aún más a los aficionados, que espero, demos una buena reprimenda el próximo partido en casa contra el Xerez, con el que hay una promoción de 2×1 ( a cada abonado le regalan una entrada ) pero después de ver como está la situación, serán cuatro gatos los que vayan a La Rosaleda. Esperemos que no sea demasiado tarde y se cambie la inercia el próximo domingo.